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Yvy Reyes Rojas

Actualizado: 1 sept 2023

Mi nombre es Ivy Reyes Rojas, soy actriz, y me dedico hace más de 10 años a la narración oral y la mediación lectora. Yo soy pobladora de Maipú desde el año 85’, llegamos justo pal’ terremoto con mi familia, y después yo me fui quedando siempre en este sector que se llama Villa lo Errazuriz.



La verdad es que primero empecé con el circo, practicaba trapecio, tela, clown y después me metí al teatro. Posteriormente, conocí a mi pareja que trabajaba en una compañía de teatro que es la patriótico interesante y dije ya voy a concretar, y ahí me puse a estudiar, después me invita a trabajar en montajes en la patriótico también, después yo arme mi compañía, nos fuimos de giras y así, trabajé mucho también en diferentes compañías, pero cuando fui mamá, como que el fuerte ha sido la educación y los cuentos.


Ingreso a la Fundación Mustakis, y de a poco me empecé a perfeccionarme, en la USACH estudié una profundización de la literatura infantojuvenil y ahora voy en el camino de la Pedagogía Waldorf, porque me importo tanto el trabajo con niños, que en el fondo me di cuenta de que no es solamente tampoco llegar y contarles un libro, hacerles un espectáculo, sino que todos tienen experiencias diferentes, que tienen que ver un poco con la vida que llevan, con su espiritualidad.


Armamos un colectivo en el año 2014 aprox. “Tejiendo Cuentos”, y no ha dejado de funcionar hasta ahora. Ese proyecto lo armamos con una amiga que se llama Carmen Borquez, que es periodista, que también es cuenta cuento, mediadora de lectura y de narración oral, y Andres Hanuz, mi pareja, que es músico de teatro. Comenzamos haciendo un trabajo que era específicamente con abuelos. Apadrinamos un hogar, y teníamos un espectáculo muy bonito que se llamaba La Hora del Té, entonces hacíamos una once, Andrés se ponía a tocar música, mientras nosotras narrábamos historias y ellos empezaban a contar las suyas. Era muy bonita la experiencia, porque tu estabai’ contándole y sus ojitos volvían, estiraban las manos, terminaban y pum volvían a su estado.



Después con Carmen trabajamos apadrinando un hogar de niñas del Sename en Conchalí por un periodo de dos años. Les armamos una biblioteca y hacíamos desayunos los domingos con libros, era bonito para ellas porque a las que no iban a buscar se quedaban solitas, pero sabían que iban a llegar las tías de los libros po’. Después en el año 2016, nos metimos de lleno a trabajar en un proyecto que se estaba haciendo en el estadio nacional que se llama “memoria nacional”, y ahí fuimos como cambiando las perspectivas que teníamos también de la narración, porque si bien claro nos metimos por una escuela de cuenta cuentos que solo nos enseñó a narrar, fuimos dándonos cuenta de que la lectura cada vez nos fue involucrando en emociones diferentes, como en esta cosa de la memoria emotiva con los abuelos, de la compañía con los niños y acá ya con el tema que tiene que ver con país, entonces como hablar sobre tortura sin hacer daño para las personas que escuchan, pero tampoco dejar de alinear tanto como que esto no paso.


Yo empecé en esto de cero, pero Andrés me ayudo caleta desde su experiencia teatral y musical, como que me hizo confiar en que si podíamos crear algo, de hecho él partió conmigo también en el colectivo y con la Carmen y lo hicimos crecer un montón desde lo musical teatral y después ya se convirtió en lo que es hoy.


Yo creo que desde lo teatral más que las instituciones que me enseñaron, están las compañías donde viví y donde aprendí mucho más que en una institución educativa, la patriótico interesante, el nacho que fue muy bacán en su entrega como de dirección, con el Cristian Pino también que trabaje en su compañía fuego negro, entonces como que si bien gracias a la institución educativa llegue a conocer el teatro, lo que me enamoro fueron las compañías con las que saque trabajo, yo creo que esas dos compañías y teatro coraje que fue una compañía que yo funde con otra compañera de ese tiempo, han sido de las tres más importantes que me llevaron como a sentir un amor devocional por el teatro.



Yo creo que por lo que nosotros nunca nos hemos cambiado de Maipú, es porque todavía se mantiene vivo como ese espíritu de barrio, de comunidad, sobre todo en ese sector donde vivimos nosotros que es un sector que tiene harta memoria también, con gente que tenía un montón de ánimo de sobrevivir a la dictadura, de gente muy humilde, trabajadora, no sé, yo creo que Maipú lo bonito que tiene es que todavía mantiene la comunidad, como que todavía mantiene el parque, el barrio, todavía te encuentras con centros de vecinos, a diferencia no sé, de santiago que si bien tiene cercanía a todo es un lugar transitorio de personas, como que la gente no se conoce, acá todos los cachamos.


Desde el estallido social hicimos un circuito muy de comunidad en el barrio y yo como trabajo con niños y tengo una hija me encargue de empezar a hacer actividades. Teníamos una plaza que estuvo muy abandonada e hicimos la recuperación de esa plaza con los niños y nos conseguimos plantas con muchos vecinos y entonces era bacán que todos los domingos también nos juntábamos a jardinear, hacíamos pícnic, hacíamos yoga y terminamos contando cuentos.


La idea, por ejemplo conmigo cuando empezamos los cabildos con los niños es eso, como que ellos cuando crezcan recuerden que hicieron el rescate de una plaza, que nos juntábamos a jugar a la cuerda, que jugábamos a los trabalenguas, porque en su cotidiano ya no está pasando, y eso quiero, que se siga rescatando, porque yo me acuerdo de que cuando yo era chica no estaba esto formal de un adulto cuenta cuentos, pero siempre había un adulto que nos sacaba a pasear y nos contaba historias, entonces eso a mí me gusta a hacer y lo estoy tratando de repetir.


Conoce un poco más sobre la creativa:


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