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Scarlett Yávar García

Actualizado: 1 sept 2023

Yo me llamo Scarlet Yavar, tengo 42 años y un hijo de 8 años. Nací en Maipú y me fui a los 21 a vivir al centro y cuando nació mi hijo, volví a vivir acá de nuevo, porque mi familia vive toda acá en Villa Ramón Freire y Villa General.


Yo me dedico a hacer textil, hago varias cosas, hago arpilleras chilenas, del tipo de arpillera que nació en el año 70’ en Chile, hago bordado, pero lo que más hago es patchwork. Para quien no sabe, patchwork es la técnica de unir retacitos de tela, y que con esa tela tú formas como un nuevo textil, puedes usar telas nuevas o telas recicladas. Esa es la técnica que más me gusta, como primer amor digo yo, a veces me arranco al bordado, pero siempre vuelvo al patchwork.


Estudie en la Básica acá en el colegio Ramon Freire y la media en el centro, después que salí del colegio estudié fotografía, entremedio viaje un poco y no cosí mucho, y después que pase una etapa de mi vida empecé a coser, a estudiar sola, porque el patchwork en chile está muy asociado como a la clase alta, entonces todo era caro, además tiene mucha técnica, requiere mucho estudio, y siempre fui autodidacta. Después tomé clases con Doris Pontigo, y empecé a hacer clases hace muy poco, porque hacer clases es otro trabajo, porque lo que haces debes transformarlo en un método.



Me gusta hacer clases, en el 2019 empecé a hacer clases en el Museo Salvador Allende de varias cosas porque me pedían y yo siempre trato de decirle a la gente que usted puede hacer patchwork con lo que tenga en la casa.


La arpillera es otro cuento. La herencia textil la parte la Violeta, después vienen las bordadoras de isla negra y después vienen las arpilleristas de la Vicaría de la Solidaridad.

Para mí como antecedente importante, son las bordadoras de la vicaría, por todo el trabajo que ellas hacían. Hay una mujer que no es muy destacada que se llamaba Valentina Bonne, que ella fue las que les enseñó a hacer arpilleras con esa técnica de poner el retazo y bordar y hacer esas aplicaciones. Cuando hago clases siempre empiezo con una historia, para que puedan entender el peso histórico que tiene atrás.


Hay un término japonés “Ikigai” que significa «la razón de vivir» o «la razón de ser», lo que hace que la vida valga la pena ser vivida. Pero eso además tiene 3 puntos, una cosa es que te guste hacerlo, otra que le encuentres sentido, y otra que ayude a la comunidad. Entonces yo encuentro que hacer talleres y traspasar técnicas para que no se pierdan, si encuentro que es importante.



Yo pienso que si hubiese vivido aquí en Maipú o en otra parte, probablemente haría lo mismo, pero a mí me gusta remarcar que soy de Maipú, que vivo acá, trato de contarle a la gente que acá también se hacen cosas y hay que facilitar el acceso a estos conocimientos.


Yo no tengo familia costurera ni nada, cero, pero a mí me empezo a gustar el patchwork cuando tenía como 8 años viendo tele, si tú ves alguna película media gringa te vas a dar cuenta de que siempre aparece detrás una manta así como de cuadritos de algo, y yo veía eso de niña y era como que lindo que lindo, me encantaba de muy chica.

Yo era de esos niños que siempre quieren hacer algo, entonces empecé a buscar donde podía aprender y llegué a la sede vecinal como a los 12 años y había un centro de madres, y hacían cursos de cosas, entonces yo venía a las clases, porque yo tenía esa necesidad de crear.


Hoy participó en la Escuela Libre Textil, que es un grupo de mujeres textileras de Santiago, al principio nos juntábamos presencialmente 1 vez al mes, entonces cada persona que iba a exponer podía contar sobre su técnica, una investigación o lo que sea, y esto hasta el día de hoy, pero fue creciendo. Después vino la pandemia y lo transformamos online y hacemos un ciclo de charlas, y hemos estado con personas de todas partes, México, Argentina y así.


Conoce un poco más sobre la creativa:



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