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Ivan Nuñez Rojas

Actualizado: 1 sept 2023

Me llamo Ivan Nuñez Rojas, nací en Talca, un mes después del golpe de estado, en octubre del 73’. Vivo en Maipú, Villa Baquedano.



Nosotros llegamos a vivir a Maipú hace 8 años por mi hijo, porque estaba la familia de mi pareja entonces teníamos una red de apoyo acá. Acá todos se conocen, entonces es otro ambiente también para la familia. Me gusta Maipú, es más verde, más tranquilo, tengo muchos amigos de la vida, de la pega y así.


Mi infancia fue muy idílica, porque yo crecí en un entorno rural, vivíamos en un cerro, con todos los beneficios que eso implicaba. Mis primeros recuerdos eran que cuando se iba el sol, nosotros nos íbamos a acostar, y eso de alguna manera influyó en mi personalidad. Después nos fuimos a estudiar a Curicó con mi hermano, a un internado, y en esta etapa yo recuerdo que la música siempre estuvo como presente, yo recuerdo que mis viejos me regalaron una guitarra cuando salí de 8vo y con un amigo empezamos como a investigar, empezamos a elevar el nivel. Una persona clave en eso fue un vecino de Curepto que se llamaba Enoc Muñoz, filósofo, poeta y era mayor que nosotros, entonces iba a la universidad y llegaba con un cassette de Louis Angstrom, le gustaba esa onda media jazzera, y pa’ mi fue después como un Spinetta, Charly, ahí como que salió toda la explosión del rock latino, y eso como que marcó mis influencias.


Los primeros escenarios que yo pisé fueron en Curepto, en bandas de cumbia o tropicales, entonces empecé a tocar para el año nuevo y esas cosas, empecé a comprar instrumentos, equipos y como a los 17 años empecé a generar lucas de eso. Trabajaba para el año nuevo y había una banda establecida, la primera se llamaba “Los vengadores de la costa” y después ya me vine a Santiago a estudiar audiovisual al Instituto Alpes, pero la música siempre estaba ahí.

Un día vi el diario y había un aviso que había una banda de Ska, con influencia de Mano Negra, de los Cadillacs, y necesitaban un bajista, así que me fui a probar y la banda era Santo Barrio. Después de 2 meses que entré a Santo Barrio llegó Joe Vasconcellos y nos dijo - oigan cabros, necesito una banda para telonear un show en la batuta y me hablaron de ustedes - y ahí partió todo po’.



Nos agarraron de un sello, después ganamos Balmaceda 1215, y en menos de un año ya teníamos un sello discográfico. Teníamos un disco que sonaba en todos lados, había una teleserie, videos, entrevistas, estaba todo el boom. Santo barrio era una banda de mucha gente, 10 músicos con sección de bronces y percusiones y hacían una mezcla de ska, reggae, cosas más panketas, rock, siempre había rock y ahí yo llegué, y en un año y medio ya estábamos tocando con Schwenke & Nilo, Illapu, y así.


Ya en el 2021 nos llega la posibilidad de sacar una gira en Alemania y en Holanda, y ahí empezó la parte como Europea. Alcanzamos a hacer 5 giras por Europa, y entre todo lo que hicimos yo creo que tenemos unos 200 shows entre centros culturales, en un par de festivales, en los carnavales culturales de Berlín, así empezó a ser un ritmo de ir y venir de la banda y también de gente, porque a veces nos íbamos la banda de 10 y nos devolvíamos 8, porque 2 quisieron quedarse allá, y eso fue difícil porque tienes que armarte de nuevo, eso fue decantando el crecimiento de lo que llevábamos, incluso alcanzamos a grabar un disco con un sello Alemán y aparecemos en varios compilados, pero después se empezó a desinflar la escena Ska igual, y todo lo que conlleva eso en la industria.


A nosotros siempre nos motivaba el hecho de innovar, de hacer como una música que no fuera tan lo mismo, buscar una cosa que se identifique, y en esa búsqueda grabamos un tema con Anita Tijoux, grabamos en un estudio de Quique Neira, en la maquinita de Juana Fé, y así.


En la primera gira a Alemania como que me hice muy amigo de Álvaro Recabarren, que era el percusionista y después toco batería en Santo Barrio, un día me dice oye tengo un depa, y yo me lleve mis cosas y vivimos juntos 8 años, esos 8 años para mí fueron como una especie de universidad porque como el Álvaro es un músico súper capo que ahora vive en Berlín, y bueno empezamos a armar temas, intentamos dedicarnos 100% a la música, y armamos demos, una banda que se llamaba María Beat, y con María Beat empezamos a circular por el mundo under, ese fue un periodo bien creativo, hasta que mi amigo se fue a Alemania definitivamente.



Después con otro amigo Juan Pablo Gaete, ya por ahí por el 2011, armamos Huaynoman, y empezamos a grabar un vídeo y también un disco, después llegó la pandemia y ahí el proyecto, también Santo Barrio, se desgranó, porque todos tenían que parar la olla.


Hoy he estado parado de la música un poco, aunque nunca la he dejado, porque la música es lo que me moviliza. Este tiempo ha sido más de introspección, de armar maquetas, ideas, escuchar música nueva. Me encantaría formar una banda con gente más joven, porque vienen con otro switch, con otra disposición, y la verdad es que la banda Santo Barrio me abrió muchas puertas, vas conociendo gente, pero ya la gente de mi generación está en otra, la mayoría tiene familia y eso ya tiene otros códigos al momento de ir a un bar o juntarse.


Mucha gente ha sido importante como referente, una cuñada de mi mamá la tía Nelly Vergara, que ella tocaba guitarra traspuesta y para mí verla, me transportaba, y dice la tradición familiar que fue Violeta Parra a grabarla cuando ella andaba haciendo las recopilaciones; también Enoc Muñoz, que un día me dijo - por qué no probai’ con el bajo porque hay muchos guitarristas -; de los artistas de escena nacional que yo encuentro que son muy generosos y que me ayudaron, es Joe Vasconcellos, Alvaro Recabarren, Juan Pablo Gaete, Cristián Carvallo y Luis Ardilla de Guachupe.


Conoce más sobre el creativo:


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