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Te invitamos a conocer en profundidad a

20 CREATIVXS

de la comuna de MAIPÚ

Actualizado: 20 sept 2023

Mi nombre es Jared, tengo 30 años, vivo en Maipú, en campanario con 4 poniente. Mi historia llegó del sur, a los 15 años, de la octava región.


Me dedico al circo y ligado al área de las portadas acrobáticas, en el circo a esa disciplina le decimos mano a mano. Esta técnica básicamente, como viene de la palabra portar, como tener algo, es portar personas, y los roles que se cumplen, está el portor y la volante, y yo soy portor, claramente porque soy grande y fuerte, y sería difícil que alguien me tomara a mí.


Partí en el circo en abril del 2010, estaba en cuarto medio, tenía como 17. Yo estudié en el Liceo Nacional de Maipú. Un día en el colegio apareció un amigo, el Hugo, que en el verano del 2010 se había metido a un taller de circo con los chiquillos de la 4 Sociales en el Colegio Carlos Oviedo. El Hugo me prestó sus juguetes, sacaba todos los trucos que tenía él. Empezamos a compartir y a manejar el mismo avance y me llevó al semáforo de 3 Poniente con Avenida Sur. Un día andaba por la plaza y vi a los cabros de la plaza Los Sin Carpa, como que tomé coraje y me acercó a un cabro, él se llama Schruber y así empecé a asistir. Ahí en los Sin Carpa empecé a desarrollar como mi personalidad, como a conversar, compartir con un grupo de amigos bastante diferente.


Yo ya en esa época, ya había descubierto el payaso, entre a estudiar, llegaron conceptos como los de seguridad, y yo ya me metí mucho más en el circo. Un día, luego de volver de mi segunda convención de circo, llegué a la casa y dije no, me voy a dedicar a esto y deje la carrera de ingeniería comercial.


Luego con un grupo decidimos tener algo más formal, dar talleres, ser más compañía, pero siempre Sin Carpa, y llegamos a un espacio que se llama El Umbral que está en Conquistador con Agua Santa, Población la Esperanza, ese era un centro comunitario muy antiguo y nos abrieron las puertas con nuestro proyecto cachai, que se llamaba “Va! Circo”.



Mi prioridad, cuando dejó la universidad, era yo me dedico al Circo y después todo lo que logre, esa plata quiero sacarla del circo, como enfocao' igual, si esto me da pera o limones, que sea con Circo. Yo pasé por todas las compañías, tomé todos los talleres, toda la onda, por todos lados. Mi interés era formarme.


Me gusta facilitar el conocimiento a otros y ahora, hay una disciplina que es el Cuadro Coreano, quiero explorar la disciplina y en algún momento, cuando sea bueno, facilitar la disciplina a quien quiera aprenderla acá en Chile o en la parte del mundo donde esté. Como si alguien quiere aprender y yo puedo enseñarle ¡Vamos po’!



Yo si creo que el ambiente siempre te influye, en el colegio, en la plaza Maipú, en el semáforo, es muy distinto cuando conversai’ entre circenses, cachai el que hizo semáforo y el que no; es muy loco, como el que no hizo semáforo es más formal, como que termino el colegio, teatro, no les gusto, circo, colegio, danza, no les gustó, circo, entonces siempre estuvieron en lo formal, entonces para mí como el venir desde la calle es otro rollo, el hacer callejero, tú pararte en la plaza Maipú y captar gente po, poni en el parlante la música y anunciar vamos a hacer un show y que la gente se quede, gente que va pasando, como la captai.


Siempre soy agradecido de todas las personas, y yo creo que hay muchas personas que han influido para bien o para mal, pero creo que las personas claves fueron el Hugo en primera instancia, después de la 4 Sociales han sido profes interesantes escuchar al Pincel, al Pipe en la vola del circo; en Los Sin Carpa, siempre escuchaba al Schuber, en esa época al Jansie, al Roa, que son mis amigos; después en el ambulante era bacán escuchar al Miguel, y había una profe que se llamaba Daniela, todo esto a nivel circense, eran personas bacanes los del Ambulante, como en entrenamiento, como profesionales. Y en Francia, a mi profe Jean Ferrer.


Conoce un poco más sobre el creativo:


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Actualizado: 1 sept 2023

Yo me llamo Scarlet Yavar, tengo 42 años y un hijo de 8 años. Nací en Maipú y me fui a los 21 a vivir al centro y cuando nació mi hijo, volví a vivir acá de nuevo, porque mi familia vive toda acá en Villa Ramón Freire y Villa General.


Yo me dedico a hacer textil, hago varias cosas, hago arpilleras chilenas, del tipo de arpillera que nació en el año 70’ en Chile, hago bordado, pero lo que más hago es patchwork. Para quien no sabe, patchwork es la técnica de unir retacitos de tela, y que con esa tela tú formas como un nuevo textil, puedes usar telas nuevas o telas recicladas. Esa es la técnica que más me gusta, como primer amor digo yo, a veces me arranco al bordado, pero siempre vuelvo al patchwork.


Estudie en la Básica acá en el colegio Ramon Freire y la media en el centro, después que salí del colegio estudié fotografía, entremedio viaje un poco y no cosí mucho, y después que pase una etapa de mi vida empecé a coser, a estudiar sola, porque el patchwork en chile está muy asociado como a la clase alta, entonces todo era caro, además tiene mucha técnica, requiere mucho estudio, y siempre fui autodidacta. Después tomé clases con Doris Pontigo, y empecé a hacer clases hace muy poco, porque hacer clases es otro trabajo, porque lo que haces debes transformarlo en un método.



Me gusta hacer clases, en el 2019 empecé a hacer clases en el Museo Salvador Allende de varias cosas porque me pedían y yo siempre trato de decirle a la gente que usted puede hacer patchwork con lo que tenga en la casa.


La arpillera es otro cuento. La herencia textil la parte la Violeta, después vienen las bordadoras de isla negra y después vienen las arpilleristas de la Vicaría de la Solidaridad.

Para mí como antecedente importante, son las bordadoras de la vicaría, por todo el trabajo que ellas hacían. Hay una mujer que no es muy destacada que se llamaba Valentina Bonne, que ella fue las que les enseñó a hacer arpilleras con esa técnica de poner el retazo y bordar y hacer esas aplicaciones. Cuando hago clases siempre empiezo con una historia, para que puedan entender el peso histórico que tiene atrás.


Hay un término japonés “Ikigai” que significa «la razón de vivir» o «la razón de ser», lo que hace que la vida valga la pena ser vivida. Pero eso además tiene 3 puntos, una cosa es que te guste hacerlo, otra que le encuentres sentido, y otra que ayude a la comunidad. Entonces yo encuentro que hacer talleres y traspasar técnicas para que no se pierdan, si encuentro que es importante.



Yo pienso que si hubiese vivido aquí en Maipú o en otra parte, probablemente haría lo mismo, pero a mí me gusta remarcar que soy de Maipú, que vivo acá, trato de contarle a la gente que acá también se hacen cosas y hay que facilitar el acceso a estos conocimientos.


Yo no tengo familia costurera ni nada, cero, pero a mí me empezo a gustar el patchwork cuando tenía como 8 años viendo tele, si tú ves alguna película media gringa te vas a dar cuenta de que siempre aparece detrás una manta así como de cuadritos de algo, y yo veía eso de niña y era como que lindo que lindo, me encantaba de muy chica.

Yo era de esos niños que siempre quieren hacer algo, entonces empecé a buscar donde podía aprender y llegué a la sede vecinal como a los 12 años y había un centro de madres, y hacían cursos de cosas, entonces yo venía a las clases, porque yo tenía esa necesidad de crear.


Hoy participó en la Escuela Libre Textil, que es un grupo de mujeres textileras de Santiago, al principio nos juntábamos presencialmente 1 vez al mes, entonces cada persona que iba a exponer podía contar sobre su técnica, una investigación o lo que sea, y esto hasta el día de hoy, pero fue creciendo. Después vino la pandemia y lo transformamos online y hacemos un ciclo de charlas, y hemos estado con personas de todas partes, México, Argentina y así.


Conoce un poco más sobre la creativa:



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Actualizado: 1 sept 2023

Mi nombre es Paula Hunchumil Labraña, tengo 29 años y soy de acá de Maipú desde los 5 años, así que prácticamente mi memoria está acá en Villa Portal del Valle, más conocida como Villa los Héroes porque estamos al lado.


Yo estudié Licenciatura en Artes en la Universidad de Chile y bueno desde siempre me ha gustado el arte, fui como la típica niña que dibuja y esas cosas. No tengo ningún familiar artista, pero mi papá dibujaba super bien cuando era joven, entonces tenía muchas imágenes de arquitectura o planos aquí en la casa y yo replicaba ese tipo de cosas, pero mi papá no quería que yo estudiara arte, y cuando ya era más adolescente no me imaginaba haciendo nada más que no fuera arte, así que por ese lado me fui, simplemente porque era lo que más gustaba en la vida. En tercer año de la Universidad me metí a textil. Yo no tenía un mundo tan abierto a las artes cuando era adolescente y universitaria, era muy reducido, pero llegué a la U y ahí conocí más y conocí el mundo textil.


Me gusta mucho la disciplina que encontré ahí, la limpieza, la delicadeza y lo textil que era mucho más cálido que una pintura. Estuve un año entero descubriendo cómo qué camino tomar y ahí empecé a buscar y llegue al punto de que significaba mucho para mi madre el momento en que se casó, porque pudo salir de la casa de su mamá, pero se casó para entrar a otra casa, entonces a mí me resonó mucho eso. Mi mamá me prestó su vestido de novia y empecé a hacer unas pruebas en su vestido de unas reproducciones fotográficas y después ya empecé a bordar en los velos de las cortinas y dije “aquí encontré el camino”, me encantó y ahí me quedé pegada con el bordado. El bordar siempre está cerca de mi cuerpo, siempre cerca conmigo, por eso me encanta tanto el textil en general.



Luego de eso salí de la universidad y dejé de bordar y luego llegó el estallido social y ahí empezaron a salir muchas fotografías muy buenas y agarre un bastidor y empecé a dibujarlas. Desde el 9 de noviembre de 2018 empecé a subir una foto diaria a Instagram escribiendo lo que me pasaba a mi, lo que estaba pasando en Chile y empezó a circular mucho. Después la gente me empezó a decir oye pero ¿podi hacer esto? y le pregunté a mi papá cuánto cobro por mi trabajo, el tiempo que me toma, los materiales, no tenía idea de nada, no sabía cómo valorar el arte, empecé a aprender y después creció, gente me mandaba fotos de familiares, el perro, el gato, los paisajes, todo. Justo antes de la pandemia expuse por primera vez sola en la Galería Arte Espacio en Vitacura.


Después me llamarón para exponer en la galería de arte de la Universidad de Chile con un colectivo de unas niñas textileras, y después de eso ya llegó la pandemia y tenía mucha pega. El último retrato que hice fue el de mi abuela que murió el año 2017 y de repente aparecí con foto arquitectura, y empecé a buscar imágenes con más colores y di con retropop. Esto mismo lo expuse de nuevo en la Galería Arte Espacio. Con ese mismo trabajo con el que expuse ya salía mi obra en algunas portadas de “Le monde diplomatique”. Y ya en el 2022 me contacto una niña por Instagram del MINSAL y me pidió un trabajo de unos órganos, y era una campaña preciosa para incentivar la donación de órganos. Después me llamarón de nuevo y me dijeron “oye es que presidencia te manda una invitación para ir a tomar desayuno para lanzar la campaña”. Fui y después me vine en la micro llorando, me emocioné, mi papá se puso a llorar también, porque estaban super contentos. Tampoco me imagine llegar de la universidad que no sabía casi nada del arte a estar tomando desayuno con el presidente.



Ahora estoy haciendo clases a niños, pero solo lo tomé porque me gustan los niños, me gusta mucho el cariño que le tengo a los niños, soy muy encariña con los pequeños, me gusta enseñar igual, me gusta hablar. Igual me gustaría enseñarle a gente adulta el bordado. Ha sido bacán, pero ha sido un desafío. Además, tengo dos exposiciones este año, una en el Museo de Arte Popular que está abajo del GAM y otra en un espacio más independiente. Ahora también estoy haciendo encargos, pero cosas más complejas, y mi desafío de este año es salir del formato redondo, y eso significa cambiar la puntada, trabajar con entretela para que quede más duro, y es muy distinto.


Me gusta mucho Maipú, siempre me ha gustado vivir en Maipú, me gusta que quede lejos, me gusta el ritual que tengo de llegar a mi casa, que es muy silencioso, hay un clima en particular igual aquí, y me gusta mucho mi casa. A pesar de que nunca he trabajado en Maipú, pero siempre he añorado trabajar, poder hacer una exposición aquí, me gusta mucho ser de acá y no ser de otra comuna.


Conoce un poco más sobre la creativa:

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